DineroEl dinar no sale nunca de Túnez. Organiza tu efectivo en consecuencia.
Túnez tiene un control de cambios estricto: no puedes sacar dinares del país, y puede que tengas que declarar el efectivo extranjero al llegar. Cambia dinero a la llegada, guarda los recibos oficiales del cambio y gástate el resto antes de ir al aeropuerto. Los hoteles cobran además una tasa de 8 dinares por persona y noche en los de tres estrellas y de 12 en los de cuatro y cinco, hasta un máximo de diez noches (2026).
MitoLos romanos no sembraron Cartago de sal.
La destruyeron en el año 146 a. C.; eso sí es verdad. La sal llegó mucho después: la historia aparece en textos del siglo XIX, entró en los libros de texto con la Cambridge Ancient History en 1930 y no tiene ninguna fuente antigua. Un siglo después de la caída, Julio César ordenó reconstruir Cartago; con Augusto resurgió y se convirtió en la segunda ciudad del Occidente romano.
Guerra culinariaEl cuscús es de cuatro países. La harissa es solo de Túnez.
En 2020, Argelia, Mauritania, Marruecos y Túnez llevaron juntos el cuscús a la lista del patrimonio inmaterial de la UNESCO — una candidatura conjunta poco habitual para un plato sobre el que la región discute a diario. En 2022, Túnez inscribió la harissa en solitario: la pasta picante hecha con los pimientos del cabo Bon, con Nabeul como capital y un festival allí, normalmente en octubre. Cuenta con encontrarla en la mesa en cada comida.
NormasDeja en casa el dron, las gafas inteligentes y los walkie-talkies.
Los drones necesitan autorización para entrar en Túnez; si no, se quedan retenidos en el aeropuerto hasta que te vayas. El Ministerio de Asuntos Exteriores británico advierte además de que los dispositivos que graban o transmiten — las gafas inteligentes Ray-Ban Meta, los walkie-talkies, también los de juguete — pueden quedar confiscados mientras dure la visita. Los teléfonos no dan problemas. Y aparta la cámara de los edificios oficiales y de las instalaciones militares.
ComidaCómete el brik con las manos, e inclínate sobre el plato.
El brik es el entrante que pide todo el mundo: un huevo entero con atún, perejil y un poco de harissa, envuelto en una masa malsouka fina como el papel y frito hasta que por fuera cruje y el huevo de dentro sigue tierno. Cómetelo con los dedos, rápido y sobre el plato. La yema decide si tu camisa vuelve limpia a casa.